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domingo, 29 de mayo de 2011

VI UNOS OJOS

Vi unos ojos
necesitados de misericordia
cual si pidieran agua,
ellos pedían vivir.

En sus albercas vacías
se formaron lagunas saladas
e iban a irrigar
esos campos de mejillas mustias.

Eran ojos temblorosos
caídos de tanto irrigar,
caídos de tanto llorar.

Querían esos ojos calma divina
y no la hallaban,
mas se perdían y
desconsoladamente lloraban.

Ojos infelices llenos de odio,
necios y desgraciados,
tiemblan y piden perdón,
un perdón que jamás será dado.

Vi unos ojos cerrados
de tanto llorar,
eran arrugados
y se veían tranquilos,
estaban cansados,
quizá, nadie entendía su interior.

Ya no había odio,
ni necedad, ni desgracia,
ya se veía poco a poco
a esos ojos sin vida.

Vi unos ojos cerrados, muy cerrados,
su tranquilidad confundía,
algunos lamentaban su desgracia,
otros festejaban su deceso,
y yo quería entender su interior.

En esos ojos la alegría rondaba,
entonces dije:
ojos que han buscado paz,
hoy la han encontrado,
ojos cerrados para siempre.

Entonces entendí su interior,
había una luz,
una luz clara y viva,
era una luz divina
que la muerte no logró llevar,
esos ojos habían visto a Dios
y eso les bastaba
para que sean felices.

Vi unos ojos desde el cielo,
eran ojos llenos de gozo,
ojos que solo en sueños
aparecen como luciérnaga de noche.
Ojos divinos sólo eso y nada más.

Por. Julissa Salazar
Tumbes 2011

viernes, 20 de mayo de 2011

La indigencia tuya y mía.

No es la paloma blanca y piadosa,
con un laurel verde que viene de lejos
pronosticando vida y más vida.
Eso no. Es el cuervo negro y malicioso,
que aparece en los sueños ateridos de un indigente
y le augura desgracia, y más desgracia.

No es una palabra de aliento
que brinda ayuda espiritual,
dada por alguien misericordioso,
sin recibir nada a cambio.
Eso no. Es una moneda de poco valor,
lanzada en las manos arrugadas
y esmirriadas de un pobre hombre,
por manos llenas de egoísmo y malicia.

No es un pesar esperado,
que se lo vaticinaste para alguien
y viene desde su infancia.
No es eso. Tú no predijiste su destino,
ese estará con él desde su insuficiente infancia.
Eso no. Es una realidad cruenta
que esta conmigo desde mi dasein,
es una realidad humana, y yo la vivo sin querer.

No es un amanecer pletórico de felicidad,
donde encuentras y ves risas en las familias
y hay alegría en sus corazones.
Eso no. Es un inesperado atardecer vacío de todo,
donde la felicidad y la alegría
en los corazones de mi familia,
son en conjunto utopía de tu ser.

No es la calma venidera
de un día lleno de trabajo,
donde abarcó la alegríay
la esperanza de alguien,
de tener algo para su familia.
Eso no. Es una nostalgia,
la nostalgia de no tener nada,
de tener una mísera vida,
de sufrir la cruenta realidad
y sufrir con los suyos.

No es una fiesta en tu corazón
donde hay música, risas y tu rostro reboza de júbilo.
Eso no. Es un lamento
y abarca todo el pensamiento de alguien;
lamento que enloquece las vías de su vida,
y lo deja sin ellas.

No es que alguien se presente sin condicionamiento,
para brindarte ayuda,
y que su ayuda viene del corazón.
Eso no. Es una mirada cruel de ayuda con muchas condiciones
que te la concede alguien de impuros sentimientos
y sin saber te ayuda,
pero tienes que recoger su ayuda del lodo de sus zapatos
y recogerlo con los dientes,
y ese ser ríe de ti, se burla de ti.

Hay vida, vida, vida.
Es un cielo azul para ti, pero un cielo gris para mí.

No es tu deplorable vida que necesita ayuda,
es mi vida y mi realidad
conjunto de matices descoloridos,
que necesitan tu ayuda, tu ayuda.

No es la nostalgia tuya
encargada de mortificar tu existencia
y maldice tu destino.
Eso no. Es mi nostalgia que maldice mi existencia.

No es tu vida acaudalada,
esa no necesita nada,
si desde arriba tú no sientes la desgracia de tu creación.
Eso no lo sientes. Es mi vida llena de necesidades,
esa necesita mucho, los míos sufren.
Ya me cansé de pedir, tu ayuda no viene.
Dicen que tardas pero no olvidas,
pero mientes: tardas y olvidas.
Si peco en mi nostalgia,
que el hombre me perdone, tú no.

Por: Julissa Johana Salazar Ramirez
Tumbes.